Los Data Centers son un punto neurálgico para el funcionamiento de muchas empresas, ya sean pequeñas o multinacionales, pues conectan a sus computadoras internas entre sí y con el mundo exterior. 

Cuando hablamos de Centros de Datos, imaginamos filas y filas de bastidores llenos de procesadores conectados entre sí, dentro de cuartos refrigerados del tamaño de varios campos de fútbol, pero esto solo es posible actualmente. En sus inicios, eran muy diferentes.

Inicios

Los primeros Data Centers de los años 40’s y 50’s se concibieron para realizar entre 3 y 5 cálculos de tiro por segundo. Medían hasta 5m. de largo por 2m. de alto, ocupaban superficies de casi 150m², pesaban varias toneladas y consumían miles de vatios. Eran capaces de elevar la temperatura de una habitación hasta 50° C. Sus chasises albergaban cientos de kilómetros de cable, millones de conexiones, hasta 700.000 ruedas y alrededor de mil interruptores rotatorios de diez posiciones que servían para visualizar los valores numéricos de los cálculos.

En los años 60’s, las empresas empezaron a utilizar macrocomputadoras basadas en circuitos cerrados para procesar datos por medio de un lenguaje de control de los sistemas operativos. La gestión de las salas técnicas en las que operaba supuso un gran reto tecnológico debido al calor disipado y la necesidad de garantizar un suministro eléctrico ininterrumpido. 

 En la siguiente década aparecieron las computadoras medianas, aunque no eran capaces de soportar aplicaciones ni nuevos lenguajes de programación. Aun así, la aparición de los microprocesadores fue un gran adelanto para la computación. En los 80’s las nuevas computadoras de Hitachi e IBM podían atender varios cientos de millones de operaciones por segundo. 

Conforme los procesadores reducían su tamaño, también bajaba su costo, por lo que su aplicación a nivel gubernamental e industrial fue expandiéndose. Así mismo, surgieron profesionales en informática y con ello la construcción de Centros de Datos más capacitados.

A partir del final del siglo pasado, la evolución comenzó a darse a pasos agigantados: surgieron técnicas modernas de comunicación vía telefónica, de microondas y satelital. Se inventaron nuevas técnicas de manejo de datos, como BDs, teleproceso y software, lo que inició los Sistemas Distribuidos y Centros de Datos intercomunicados. Así aumentaron las posibilidades de servicios en tiempo real requeridos por muchas instituciones.

Hacia dónde vamos

Hoy en día, la industria se enfoca en impulsar la transición de pequeñas y medianas empresas a los servicios en la nube. Una vez que este objetivo se haya alcanzado, se comenzará la construcción de una colmena de centros de datos bien conectados, ubicados en torres de telefonía móvil y oficinas locales, listos para dirigir la primera línea de procesamiento para las aplicaciones del futuro. Se calcula que la capacidad total de almacenamiento de los Centros de Datos llegará a 1.8 ZB para 2020, de la cual el 88% se encontrará en la nube.